martes, 8 de septiembre de 2009

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Los cromos

Este es uno de los temas que más nos marca a lo largo de nuestra infancia, y quizá sea una de las causas por las que cuando nos hacemos adultos nos da por hacer todo tipo de colecciones absurdas que podamos encontrar en los quioscos a 3,99 € el primer fascículo. Pero también lo podemos ver desde otro punto de vista, como el inicio en la dura vida del negociante, tus primeros "bussiness" en el patio del colegio, que, si lo extrapolamos a tu vida adulta, pudieron llevarte al estrellato en el mundo empresarial....

Cuando hablamos de cromos nos imaginamos una pila inmensa de pegatinas rectangulares, de todos los tipos posibles, acompañadas por sus respectívos álbumes y agrupadas de 10 en 10 en sus sobrecitos de venta en cualquier quiosco o tienda de gominolas. Eran uno de los entretenimientos que más triunfaban entre los niños anteriores a la era Pokemon y que más dinero ha hecho gastar a los pobres padres, siempre esclavos de las modas.

Había colecciones de todos los tipos, Dragon Ball, Bola de Dan, Ranma, Heidi, Marco... y un largo etcétera. Cualquier dibujo que saliese en la televisión tenía su correspondiente colección de cromos, y casi siempre editadas por la famosa marca de cromos Este, la cual debió ver un auténtico filón en aquellos sobre a 25 pesetas, ya que no hacía más que sacar y sacar cromos... era una verdadera adicción.

Sin duda alguna las colecciones por excelencia, las que marcaban todo el año escolar, las que nos mantenían atentos a las subidas y las bajadas del mercado cromil, eran las colecciones de la Liga de fútbol. Esta era una colección anual que se iniciaba correspondiéndose con el principo de la competición liguera española y consistía en obtener la foto de todos los futbolistas que ese año iban a participar en la primera división ordenados por equipos. Evidentemente, dependiendo de lo valioso que fuese el jugador en su equipo, era más fácil de conseguir en los sobres de cromos.

En este tipo de colecciones futbolísticas siempre había una constante, casi nunca las terminabas. ¿Por qué? por la sencilla razón de que nunca conseguías a los jugadores estrella, pero por el contrario tenías un taco enorme de defensas paquetones repetidos. Os voy a poner un ejemplo. Me falta Mijatovic en el Madrid, que era uno de los cracks, pero tengo 200 cromos de Chendo que me sobran, ¿qué hago con ellos? ¿me empapelo la casa de Chendos? no sería muy estético. Un intercambio típico entre niños sería el siguiente:


- Oye, te cambio a Suker por Rivaldo.

- No no no, Suker acaba de llegar al Madrid y Rivaldo ya está devaluado, su valor en el mercado de fichajes europeo está a la baja.

- Me da a mi que te estas equivocando, Rivaldo está a punto de explotar futbolísticamente hablando y su valor se verá incrementado en un alto porcentaje.

- Podría aceptar tu oferta si, aparte del brasileño, incluyeses en la operación a Onésimo y a Poyet.

- Me parece que no puedo aceptar tus condiciones, pero tengo a 200 Chendos que me sobran, ¿los quieres?...

Bueno, la verdad es que no creo que haya sido muy fiel a la jerga del sile-nole, pero para mi, esos negocios eran como grandes transacciones. Según fui haciéndome mayor, me di cuenta del engaña-bobos que eso suponía y de la cantidad de dinero que me he dejado en cromos que podía haber invertido en las máquinas recreativas.... eso si que era cultura...

7 comentarios:

Arwen Undómiel dijo...

Ay Mario, qué callado te lo tenías...

Anónimo dijo...

Oye que te has dejado las míticas visitas a Gordillo en Blasco de Garay... ese buen awelete que supo quedarse mentalmente en esta tierna infancia y que tenia más cromos de los que nadie pudiese haber reunido en su vida.

El era el que tenia los 200 Mijatovic. Y no cambiaba cromos si no que los vendía... a unos precios que no estabas dispuestos a pagar (y que en cambio si lo hubieses hecho te habrías ahorrado 100 Chendos)

Perezaquer

CromosRepes.com dijo...

Gordillo de Blasco Garay, actualmente una tienda de suelo laminado, antes mítico lugar de cambio de cromos, novelas y comics.
Además de vender te cambiaba 4 por 1 o 5 por 1. Menudos tacos de cromos tenía Gordillo, lo de gordillo era una guasa de apellido, porque era gordo de verdad :)
Su segundo negocio era vender vender folios sueltos, para las clases de mecanografía del colegio de al lado, y de paso te llevabas unos regaliz ya que estabas allí.
De la infancia pasada con este modo de vida algo ha quedado, la pasión coleccionista me ha llevado a crear una página sobre cromos: CromosRepes.com si se os quedó colgada alguna colección de los 70, 80 o 90 todavía podreis encontrar aquí los cromos, estais todos invitados.
Mis felicitaciones a Mario Girón por el post y a Perezaquer por recordarme a Gordillo.

Sookie dijo...

Mitico sipi-nopi cuando t enseñaba algiuen los cromos pa cambiar

Y a ver quien se acuerda: en mi cole se llamaban cromos, pero no eran de los de album, con pegamento y tal. Eran como dibujitos recortaos, y el juego era tipo los tazos, pero pa ganarlos ponias la mano hueca y tnias q darles la vuelta...

Joder, q dificil es explicar esto jajajaja

Anónimo dijo...

Gordillo era un crack, menuda ilusión nos hacia al salir del cole a los del Luz Casanova, La Salle San Rafael y los del Decroly, me alegró que lo recordeis, un saludo

Anónimo dijo...

Gordillo era un ladrón. Vale lo del negocio de cromos que algunos encontraban útil, pero los mortadelos te los vendía como nuevos y eran tebeos usados; no te dabas cuenta hasta que veías que estan pintadas algunas páginas. Gordillo no era el apellido ni el nombre de la tienda. Gordillo era un mote que le pusieron al tío porque era un viejo como una bola.

El colegio Luz Casanova dónde estaba? No tengo ni idea.

Anónimo dijo...

Qué mítico el gordillo. Era como una tienda de empeños para niños. Siempre salía ganando él. Yo vivía justo al lado y me pillaba de camino a la vuelta del cole andando. Qué recuerdos, no puedo evitar sonreír cada vez que me acuerdo de "el gordillo" y sus cromos.

 
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