jueves, 27 de noviembre de 2008

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La hora del Recreo

(pequeña ambienteción para la lectura de este post)


3... 2 ... 1... Yaaaaa !!!

Se abren las puertas y una horda de adolescentes granudos y con voces cambiantes atravesaba las puertas de acceso al patio del colegio atropellándose los unos a los otros y emitiendo gritos de lo más variado, más acordes con la batalla final de Braveheart que con un colegio. Era una señal inequívoca de que empezaba el recreo.

El recreo, para todos los chavales en edad escolar, ha sido, es y será el rato de ocio matutino donde no te dedicabas a jugar tranquilamente o charlar sobre el día con tus compañeros... no... te pasabas media hora todas las mañanas intentando destruir el mayor número de cosas que se cruzasen por tu camino.

No hay más que recordar esos campos de fútbol llenos de niños, donde se podían desarrollar a la vez hasta cinco o seis partidos... de ahí sí que salían grandes deportistas (¿qué mérito tiene cobrar millones por jugar sólo uno a la vez?). A la vez que esquivabas a los chavales de otras clases con el balón, tenías que ir comiéndote el bocadillo de chorizo de Pamplona que te había preparado tu madre (sin atragantarte cuando te pedías... sí... ¡los saques de banda!), mientras que con la mano que te quedaba libre aguantabas los apuntes del examen que tenías en la siguiente clase. Y por si eso no te parecía poco, cuando, después de sortear a medio colegio, llegabas a la portería, te encontrabas en ella una barrera de personas infranqueable, una por cada partido que se desarrollase en ese campo... eso sí que era fútbol del bueno...



Por otro lado podíamos encontrar el mítico juego de la goma, que consistía en ir pasándose la goma entra las piernas al ritmo de una canción pegadiza. Por los alrededores de este juego siempre podíamos encontrar a dos típicos niños, que ya apuntaban maneras. El primero era el ligón de playa cuyas palabras solían ser "Dejarme a mí, que soy un experto en este juego, dejarme...". A los pocos segundos de escuchar estas palabras podías ver esparcidos por el suelo los dientes del ligón, mientras observabas como se intentaba quitar el increible nudo que se le habían hecho las piernas con la goma. El otro, en el que todos pensamos, era el que apuntaba maneras, pero distintas (y a buenos entendedores...).

No podemos terminar esta entrada sin destacar la labor de esas personas, de un tamaño mayor a la mayoría, que se pasaban todo el recreo paseando de arriba a abajo, controlando con su mirada puesta por encima de las cabezas, y sobre todo recibiendo balonazos (una media de 4 balonazos por recreo... científicamente demostrado), tras los cuales se giraba gritando... "¿Quién ha sido? ¿Quién me ha dado?". La respuesta era obvia... no había respuesta, el autor quedaba siempre inmune, poque no se delataba, y contaba con el apoyo de los demás del patio... la mafia es la mafia...

P.D. ¿Os dais cuenta que el primer foro de negociación consciente de nuestra vida es ese saque de banda por el que siempre gritábamos "me la pido"? ¿Os imagináis a Sergio Ramos gritándole a Puyol "me la he pedido primer"? ¿O al mismísimo Cristiano Ronaldo negociando con Figo diciéndole, para poder sacar, "déjame sacar y te la paso? ¿O al mítico Maradona gritándole a cualquier otro "Pásamela que te la devuelvo"? Bueno, Maradona con tal de estar cerca de la raya...

3 comentarios:

without dijo...

jajaja...oye, que bueno que hayamos coincidido!!! Me alegra saber que no somos los únicos a los que se nos va la olla recordando los 80'.

Por Supuesto que os colocaré un enlace en el nuestro blog!!!

Nos "leemos".

Livy dijo...

Hola, los 80, que buena década,jajaja
aunque yo siempre eche en falta estudiar en un colegio mixto, estudié con las monjas, sólo eramos chicas y claro, los recreos no eran lo mismo...
saluditos

Mario Girón dijo...

Eso de los colegios de chicas para nosotros era todo un mito :). Un sitio lleno de mujeres a esa edad adolescente, era como estar en el paraiso :)

Siempre había que tener una amiga en colegios así jejeje

Un saludo

 
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