lunes, 22 de diciembre de 2008

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La fiesta de Navidad

Ya llegan estas fechas tan entrañables donde toda la familia se reune para celebrar que el amor nos rebosa por los poros y sentimos que es el momento de demostrárselo a todo el mundo. Es como una mezcla entre un capítulo de los osos amorosos con los Telettubies, en algunos casos se llega a tal punto de endulzamiento que se han dado casos de pérdidas de muelas en Nochebuena. (a partir de este punto me he replanteado mi vida como humorista... estoy acabado...).
Pero no era esto lo que queríamos comentar hoy. Ayer estaba pensando, ¿Qué recuerdo navideño es el que me queda de la infancia?, y después de mucho pensar (más o menos unos 7 segundos, si sobrepaso ese tiempo puedo llegar a recalentar mis circuitos), llegue a la conclusión de que el recuerdo más fuerte de mis navidades como infante fueron LAS REPRESENTACIONES NAVIDEÑAS DEL COLE... Quizá esto haya quedado grabado a fuego en mi, por el increible trauma que pude sufrir a lo largo de tantos años subiéndome a aquellos escenarios...


Las representaciones de Navidad en los colegios, se suelen realizar unos días antes de empezar las tan ansiadas vacaciones invernales (esas que tanto añoras cuando eres mayor y ves a los chavales jugar a través de las ventanas de la oficina...). Estos actos solían tener un eje común en todos los colegios. Cada clase de la escuela se encargaba de preparar una obra o representación que ensayaba durante el mes anterior, para posteriormente, el día del gran estreno, ir pasando, en orden ascendente de edad por aquel escenario ruinoso frente a un millar de cámaras unidas a las manos de unos padres ansiosos por ver destacar a sus hijos por encima del resto.

Eran unas obras muy peculiares, ya que debían seguir un patrón muy específico. Por ser en época pre-navideña, evidentemente, casi siempre solían estar ambientadas en las inmediaciones o proximidades del Portal de Belén. Otra de las características principales es que todos los niños de la clase debían tener su papel. Había ya algunos más definidos. La niña más guapa de la clase, sería la Virgen María. El niño que estuviese creciendo más rápido y pareciese más mayor, o en su defecto, el repetidor hacía de San José. El chaval más pequeñito de todos (era el peor parado siempre), hacía de niño Jesús con unos pañales enormes metido en una cestita, en la que evidentemente no cabía, provocando así las risas de todos los asistentes y la vergüenza del actor. Y los demás niños tenían que conformarse con los papeles secundarios... pastores, animales, reyes y acompañamientos... un año me tocó hacer hasta de piedra del camino... dicen que lo clavé... me pasé una semana entera ensayando el papel... siempre he sido muy mal actor...

Luego siempre estaba la clase con la profesora más progre que montaba una superproducción teatral con música, luces, y a poder ser canto... cosa que no gustaba a los padres... a ver que hacían ahora con el zurrón de pastorcito que le habían comprado al niño y ese sombrerito que le había cosido la abuela...

Por último quedaba la clase de los negados... no tenían actores... ni niña guapa Virgen María... ni profe progre... ni un simple niño pequeñín que pudiese hacer de niño Jesús... un desastre vamos. Y encima solía coincidir con la clase que tenía al profesor más vago y al que no le emocionaba nada la idea de preparar la representación. Y, entonces, ¿qué hacía esta clase?... Solían colocarse en filas a lo largo del escenario e "interpretando" con sus flautas dulces ka canción del Tamborilero. Una obra mítica interpretada por la voz de Raphael el día de NocheBuena, pero que puede convertirse en un arma de destrucción masiva si es interpretado por 40 adolescentes que ni siquiera saben colocar los dedos en los agujeritos de la flauta... terrible.

En resumen... las representaciones acabaron con la ilusión de muchos niños que aspiraban a ser actores... ese escenario sí que era duro... ahi se forjaban los hombres y mujeres del mañana....

FELIZ NAVIDAD :)

9 comentarios:

Kike dijo...

vaya recuerdos interpretando el tamborilero....pero es que el asunto de las flautas dulces en ese envoltorio naranja que terminaba rompiéndose tenía mucho delito

también solían darle el papel importante al que tenía memoria y se podía aprender el papel, por eso los listos también éramos protas de esas actuaciones

Carlos dijo...

Yo hice de Pastor 1, con la gloriosa frase: "Señor, mándanos al Salvador" y al año siguiente en la misma obra, de Pastor 2, cantando un villancico, que he olvidado...

Ahora que soy profe, disfruto mucho más....JA JA JA

Mario Girón dijo...

Por lo menos tenías frase... eso es de estar en un status bastante alto dentro de la clase... Aunque se ve que de un año para otro descendiste en la escala de popularidad... algo pasó...

Miguel Rodríguez dijo...

¡¡MARAVILLOSO!! (Aúpa Kike) (xD)

Ciego Ocsaional dijo...

Yo hacía de narrador porque era el único que sabía leer uniendo las palabras sin pararme en cada sílaba

Me mola mucho vuestro blog, siempre es bueno recordar las chorradillas que teniamos de pequeños

Maeglin dijo...

cuando tenía 6 años me quede sin el papel de pastorcilla por estar enferma...y me jodió un montón (bueno, por aquel entonces no hablaba asi..XD)

ariadnagassó dijo...

ejjejejeje, pos yo también era pastorcilla... todos los días se hacía el Pesebre Viviente... nos moríamos de fríooooo, pero, jolín, aunque no teníamos que decir ninguna frase... cuando te tocaba ir a entregar la ofrenda era como uffff... como si fuera un papel importantísimo de la vida jajajajaj... Enhorabuena xicos!! Ese espineteeeeee en tangaaa! jaajajajjajaja Ya os valeeeee

Roldán dijo...

Joder, vuestras representaciones navideñas son clavaditas a las que tuve yo... (más menos diez años después). Un año me tocó de rey mago, otro de pastor, pastor, pastor... y de mexicano (un año en el que le fue la pinza a la profe y nos vestimos toda la clase de mexicanos cantando una canción que ya ni recuero), buff, recuerdo lo grande que me iba el sombrero, de hecho aún me entra pese a que ya he crecido un "poquitín".

ojohalcon dijo...

A mí me tocó hacer de la estrella que guía a los Reyes Magos, iba de color plata de la cabeza a los pies,gorro, una especie de bata, hasta las zapatillas de estar por casa teñidas a propósito para la ocasión,me cogí tal trauma que no he vuelto a ponerme nada de color plateado desde entonces;¡ufff, qué mal rollo!

 
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